
En virtud de lo depreciado que se encuentran los bolsillos de la clientela y que repercute en el rubro que lejos está de transitar un buen momento, existe un acuerdo de que la suba sea la menor posible para no resentir las alicaídas ventas.
En los próximos días podría anunciarse un incremento en el precio de productos panificados.
La última modificación se dio en septiembre y que llevó el kilo de pan a un precio de entre 330 y 390 pesos en los barrios, un valor algo más alto en los comercios del microcentro.
Con una inflación que rozó el 100 por ciento, se conoció en los últimos días un estudio en la provincia de Buenos Aires que da cuenta que el kilo de pan francés se incrementó un 113 por ciento en 2022 y que desde mañana tendrá su primera suba del año con un alza del 6%.
Uno de los puntos que motiva a los panaderos a los aumentos es la falta de acceso a la harina subsidiada por el gobierno a través del Fondo Estabilizador del Trigo Argentino (FETA).
Tratando del principal insumo que no puede comercializarse a un precio diferencial naturalmente repercute en lo que abona el consumidor final.